Hielo, moscas y periodismo

Menos mal que me curé en salud cuando la Viking I se posó en Marte en milnovesientossetentaynomeacuerdo y nos saturaron con la jodía embarcación hasta que, de pronto, se olvidaron della. A mí que me gustaba el tema me decepcionó ese olvido tan tremendo, pero pronto comprendí que el pueblo somos para los periodistas como los niños pequeños: hay que darles emociones extremas que duren unos minutejos, para pasar a otra cosa inmediatamente, no sea que se aburran.

Los casquetes se han vuelto a helar y han atrapado a miles de barcos que, aprovechando las nuevas rutas, ahorraban combustible. Ha sido terrible y allí se han quedao los turistas, como Shackelton y su Endurance, jugando al fútbol con la tripulación en mitad del hielo.

